¿Una segunda metida de mano al Banco Central?

prensa

¿Una segunda metida de mano al Banco Central?

Prensa > Noticias > ¿Una segunda metida de mano al Banco Central?

¿Si el banco central es un ‘banco’, entonces por qué no puede dar crédito?

¡Pero, si hasta en Panamá o Estados Unidos lo hacen!

Estos han sido algunos de los argumentos que se han comenzado a oír con fuerza durante los primeros días del año 2021. No es coincidencia que sea en medio de la campaña electoral, y tampoco que se lo proponga en medio de la fuerte crisis económica que atraviesa el Ecuador. Pero el Banco Central del Ecuador (BCE), ni es comparable con un banco privado, ni es comparable con el banco nacional de Panamá o con la FED de Estados Unidos. En el primer caso, porque no existe banco central en Panamá, y en el segundo porque la FED puede emitir dólares, pero como es obvio Ecuador no puede.

Cuando se aprobó la Constitución del año 2008, el Banco Central perdió su independencia y pasó a ser parte de la función Ejecutiva. Este cambio, aparentemente simple, sirvió para que comience la primera metida de mano. De inmediato, el BCE comenzó a prestar dinero a la banca pública, recibiendo a cambio ‘títulos valores’ por casi $ 2.000 millones, que en la práctica no tenían ningún valor.

Lo más grave vino cuando por Ley, el Código Orgánico Monetario y Financiero del 2014 permitió al Gobierno recibir préstamos del BCE y además abrió la puerta para la emisión de dinero electrónico, y la desaparición de los cuatro sistemas del balance que evitaban la evaporación de los activos de esta entidad. Amparado en la nueva Ley, el Banco Central le llegó a prestar hasta $ 7.000 millones al Gobierno de esa época, que sirvió para financiar gasto público.

Poco más tarde, cuando el BCE pidió que se cancelen parte de esos papeles, el Gobierno admitió que no tenía dinero, y por lo tanto le entregó al Banco Central acciones de la banca pública que se valoraron -al ojo- en $ 2.000 millones. Así, el Banco Central pasó a ser dueño de otros bancos públicos, la deuda del Gobierno se redujo mágicamente y el balance de nuestro ‘banco de bancos’ se llenó de más papeles incobrables.

Si un banco privado hubiese manejado así sus balances, estuviera intervenido de inmediato y posiblemente cerrado. Pero gracias a la Ley del 2014, no existían mecanismos adecuados para frenar este peligroso manejo.

Pero ahora, en medio de la campaña electoral 2021, hay varios políticos que confunden, a propósito, el rol del banco central con el de un banco comercial, y sostienen que no se puede ‘tener dinero parqueado en el BCE que podría servir para financiar la grave crisis que atraviesa el país’.

La realidad es que el Banco Central no puede ni debe operar como un banco comercial, pues su función actual es la de custodio de la liquidez, y por tanto es depositario del dinero del sistema financiero privado y el sector público, incluido el IESS.

Si el Banco Central vuelve a financiar al Gobierno, volveremos a repetir el escenario en el que la cantidad de activos líquidos que tiene el BCE para respaldar sus obligaciones es demasiado baja. Generando temor de que no pueda devolver el dinero cuando el sistema financiero privado o cualquiera de los otros depositantes lo requieran. La situación es clara: o el BCE custodia la liquidez nacional o se convierte en un banco que da préstamos, pero los dos al mismo tiempo no puede ser.

Se ha dicho que en Panamá el Banco de Panamá hace exactamente este tipo de operaciones, como tratando de justificarlas. Pero esto es absolutamente equivocado. No existe banco central en Panamá, lo que hay es un banco público que funciona como banco comercial y recibe -por Ley- los depósitos del sector público.

Ese banco se rige exactamente por las mismas normas internacionales de riesgo que las de un banco privado en Panamá. El Banco de Panamá sí puede dar crédito a empresas e incluso puede comprar bonos del Estado, pero está obligado a reflejarlo y respaldarlo en el balance. No como el BCE que le prestó plata al Gobierno y nadie responde por esos títulos. En Panamá eso hubiese sido imposible.

El Banco Nacional de Panamá no puede ser prestamista de última instancia ni de la banca privada, ni caja chica del gobierno de turno para financiar deficits. ¡Es prohibido por Ley! En Ecuador, el COMYF le permitió al BCE darle plata al Gobierno entre 2014 y 2017.

Si el Banco de Panamá actúa en forma imprudente, la Superintendencia de Bancos de Panamá, por la ley y apego a las normas de Basilea, tiene el poder de intervenir. Por eso, no puede prestar ese dinero sin las garantías adecuadas y debe cuidar sus depósitos. El BCE no tiene supervisión ni regulación bancaria adecuada, por eso le metieron la mano hace pocos años.

Para mantener la dolarización no es esencial tener un banco central, como lo ha demostrado Panamá. Pero si vamos a tener uno, este debe comportarse como tal. No como el financista de nadie, sino como el custodio de la liquidez que se le encarga de forma temporal. Tratar de meterle la mano una segunda vez, sería irresponsable y peligroso, no lo aguantaría la dolarización.

Artículo Publicado en: Gestión 

Compartir

Otras noticias